Rodilla

Cuerpos libres articulares

 

Retirar los cuerpos libres articulares es importante para evitar daños al cartílago.

 

¿Qué son y de donde provienen?

Los cuerpos libres articulares o también llamados ratones articulares no son más que fragmentos de cartílago, menisco, calcificaciones  o hueso que se desprenden posterior a un traumatismo o lesión, para quedar libres en la articulación. Otras causas pueden incluir las lesiones degenerativas crónicas de la rodilla como es la artrosis y también enfermedades poco frecuentes como las condromatosis sinoviales, donde la sinovial produce crecimiento de pequeños nódulos de cartílago que se desprenden quedando libres en la rodilla.

 Estos fragmentos pueden ser de tamaños variables, desde algunos milímetros hasta poco más de 1 cm. Los síntomas se originan cuando estos fragmentos se mueven dentro de la rodilla y durante movimientos particulares producen bloqueos y dolor, limitando el andar y las actividades diarias. 

 

¿Cómo se diagnostican?

Usualmente el paciente acude a la consulta por el bloqueo de la rodilla, que puede o no acompañarse de dolor. Al interrogar  a la persona usualmente existe el antecedente de un traumatismo previo. Durante el examen de la rodilla se puede reproducir la maniobra que origina el bloqueo y si el fragmento es lo suficientemente grande se puede palpar. Sin embargo para hacer el diagnostico es necesario realizar algunos estudios de imágenes; en la radiografía simple es poco probable poder observar el fragmento a menos que éste sea de hueso y de un tamaño considerable. El estudio más recomendado es la Resonancia Magnética,  la cual tiene un mayor grado de especificidad. Existe un pequeño número de casos en que el fragmento no es visible en imágenes y es necesario si los síntomas  persisten, realizar una cirugía artroscópica para explorar la rodilla y extraer el fragmento. 

 

¿Hay que operar?

En la mayoría de los casos los cuerpos libres producen síntomas mecánicos, es decir un bloqueo de la articulación, por ello la probabilidad de mejorar con el tratamiento conservador es mínima. El tratamiento indicado es realizar una cirugía artroscópica a través de pequeñas heridas y visualizando el interior de la rodilla con una cámara, explorar todo la articulación a fin de extraer los fragmentos libres, a demás de revisar y reparar otras estructuras como los meniscos y cartílago de ser necesario. La recuperación de esta cirugía suele ser muy rápida, el símil seria como sacar una piedra del zapato. 

Lesiones de Rodilla

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