Pie y tobillo

Lesión del tendón de Aquiles

 

El tendón de Aquiles es una estructura potente con forma de cuerda. 

 

Es uno de los tendones más fuertes del cuerpo, ya que tiene que soportar cargas de entre 4 a 8 veces el peso de nuestro cuerpo cuando andamos o corremos. Está mal vascularizado en su tercio medio, por lo que con frecuencia se degenera y provoca tendinopatías que difícilmente curan de forma espontánea. Cuando aparece una tendinopatía el tendón es doloroso a la palpación y suele estar engrosado a unos 7 cm por encima del calcáneo.

Las roturas del tendón de Aquiles aparecen con cierta frecuencia en personas de mediana edad practicando tenis o deportes de salto como el basket. Pueden tener un origen traumático claro pero con más frecuencia las diagnosticamos en un tendón que ya estaba degenerado o de forma secundaria a determinadas enfermedades y condiciones que debilitan el tendón, como puede ser determinadas hipertrigliceridemias o el uso de fármacos como las quinolonas usadas en las infecciones de orina o el consumo o inyección de corticoesteroides. Un tendón roto da una impotencia severa, ya que no somos capaces de soportar el peso en esa pierna y se nota un defecto, como un hueco en el grueso del tendón. Preguntárselo a Aquiles!!

El diagnóstico clínico suele ser bastante evidente, pero lo solemos confirmar con una ecografía o una resonancia magnética, sobre todo si es una tendinopatía y queremos conocer el riesgo de rotura.

Las tendinopatía responden bien a la medicina regenerativa mediante la infiltración de factores de crecimiento seguido de una pauta de ejercicios excéntricos e isométricos, siempre controlando el riesgo de rotura.

La roturas con frecuencia requieren un tratamiento quirúrgico que se realiza de forma percutánea o mediante cirugía mínima invasiva seguido de una pauta de factores de crecimiento.

En ambos casos es muy importante la pauta de ejercicios de readaptación.

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