Columna

Fractura de Cadera

 

La fractura de cadera es un problema común en pacientes mayores, en especial en aquellos que sufren de osteoporosis. 

Estas pueden ocurrir posterior a un movimiento de torsión, una caída o simplemente por la debilidad extrema de hueso.

En la gran mayoría de los casos las fracturas de cadera ameritan ser operadas, a fin de poder devolver al paciente la capacidad de movilizarse y/o caminar de manera precoz y de esta manera evitar el encamado y las complicaciones que éste puede producir, como lo son: escaras, problemas circulatorios y respiratorios así como infecciones asociadas.

Cuando un paciente se fractura la cadera, suele ser un momento de tensión para los familiares, por las implicaciones que conlleva un paciente mayor con una lesión de este tipo. Es necesario tomar decisiones y riesgos. 

 

Las fracturas de cadera se pueden clasificar en dos grandes grupos; las fracturas intra articulares y las fracturas extraarticulares.

Las fracturas intra-articulares ocurren en la región desde el cuello femoral hasta la cabeza del fémur, en este tipo de lesiones se compromete la circulación de la cabeza del fémur por lo que en la mayoría de estos casos se encuentra indicado la colocación de un prótesis total de cadera (ver prótesis de cadera). En algunos casos muy específicos donde el desplazamiento de la factura es escaso es posible la fijación con tornillos o placas con tornillos.  

Las fracturas extra-articulares ocurren por fuera de la cápsula articular, es decir desde el cuello del fémur hacia la diáfisis (parte larga), en este tipo de fracturas la circulación sanguínea abundante, lo que favorece la consolidación del hueso por los que se prefiere la fijación con placas-tornillos o sistemas de clavos especiales.

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